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La discusión por la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) en Río Negro ingresó en una nueva etapa. Tras varios intentos previos, ahora el proyecto presentado por legisladores de Cambia Río Negro, el bloque que responde al diputado Aníbal Tortoriello, empieza a ganarse la simpatía de diferentes actores de la oposición e incluso del oficialismo de Alberto Weretilneck.

Las consultas realizadas por Letra P a legisladores de distintos bloques confirman un escenario de coincidencias poco habitual. La UCR, con Lorena Matzen como impulsora histórica del sistema; el PRO, encabezado por Juan Martín; sectores del PJ-Nuevo Encuentro, el bloque Vamos con Todos y legisladoras del Juntos Somos Río Negro (JSRN), como Marcela Abdala, coinciden en los beneficios del sistema.

Argumentos compartidos en la Legislatura

La iniciativa lleva la firma de la presidenta del bloque, Patricia Mc Kidd, y de Santiago Ibarrolaza, el viedmense que preside CREO Río Negro, el partido fundado por Tortoriello. También suscribe Gabriela Picotti, la legisladora que anunció su salida del PRO y espera la aprobación para integrar formalmente la bancada que se referencia en el exintendente de Cipolletti.

El impulso trae consigo un eje común basado en la transparencia, la reducción de costos, la eliminación del robo de boletas, la mayor agilidad en el voto y un escrutinio más claro y rápido. Todos aparecen como argumentos compartidos, incluso entre espacios con profundas diferencias políticas.

Entre los que están a favor levanta la mano el vicegobernador, Pedro Pesatti, que en diciembre de 2025 ya había planteado públicamente que las elecciones provinciales debían realizarse en conjunto con las nacionales, con el objetivo ahorrar recursos, evitar el desgaste democrático y mejorar la participación electoral.

 

Su postura no implica un respaldo cerrado al proyecto, pero sí una señal clara de habilitación política donde existen condiciones técnicas e institucionales para discutir la adopción de la Boleta Única en la provincia de la Patagonia.

La Boleta Única suma apoyos transversales

El proyecto presentado a comienzos de febrero debe discutirse en dos comisiones antes de llegar al recinto. Sin embargo, los respaldos empiezan a aparecer.

El diputado amarillo Juan Martín viene planteando la idea de adoptar el sistema desde 2022. Al igual que la mayoría de los integrantes del bloque que preside, está de acuerdo con la iniciativa, aunque mantiene cierto escepticismo: recuerda que en su momento su proyecto "durmió en un cajón" y lo dejaron solo en esa pelea.

La radical Matzen intentó con su propia iniciativa en 2024, pero tampoco llegó a ser tratada. Consultada por Letra P, se mostró de acuerdo con la implementación de la BUP y pidió que se abra la discusión.

Desde Juntos Somos Río Negro algunas voces coinciden en que el proyecto tiene que ser discutido. Una de ellas es la barilochense Marcela Abdala, que se refugia en la experiencia de su ciudad natal y destaca la transparencia de la herramienta.

También anticipan su apoyo legisladores de los bloques peronistas Vamos con Todos y PJ-Nuevo encuentro, que consideran que es hora de dar la discusión y aventuran que la nueva boleta pueda usarse en las elecciones de 2027.

La iniciativa suma el apoyo de Primero Río Negro, que cuenta con la banca de Yolanda Mansilla. El fundador del espacio, Ariel Rivero, plantea el tema desde hace tiempo.

Juntos Somos Río Negro y el riesgo de la fragmentación del voto

Pese al clima favorable en la Legislatura, el gobierno provincial observa la reforma con cautela. Weretilneck construyó su liderazgo a partir de una red sólida de intendentes, comisiones de fomento y estructuras locales que funcionan de manera eficiente bajo el sistema tradicional de boletas partidarias. La BUP debilita el arrastre de la lista completa y obliga al votante a decidir categoría por categoría, reduciendo la ventaja estructural de los oficialismos consolidados.


Con la BUP, el voto se fragmenta con mayor facilidad y puede beneficiar a oposiciones con candidatos conocidos pero sin estructura territorial, o a expresiones nacionales que hoy no dominan la provincia pero cuentan con figuras mediáticas competitivas.

Otro punto sensible es el calendario. Implementar la Boleta Única requiere de capacitación, rediseño logístico, adecuaciones normativas y un proceso de adaptación tanto para los votantes como para las autoridades de mesa. Desde la lógica del gobernador, que suele priorizar la previsibilidad política y electoral, introducir un cambio profundo a un año de las elecciones puede abrir la puerta a errores operativos, conflictos postelectorales y cuestionamientos al proceso electivo.

Una discusión política

En el debate nacional la adopción de la Boleta Única apareció asociada a una agenda de modernización electoral. Desde el entorno del gobernador señalan que modificar el régimen de votación respondería más a una concesión política que a una necesidad institucional inmediata.

En este marco, la discusión que se abre en la Legislatura no será técnica, sino profundamente política. El debate por la Boleta Única de Papel expone una tensión central: mientras crece el consenso opositor y legislativo para avanzar hacia su implementación en 2027, el oficialismo evalúa en un silencio incómodo los costos que la reforma podría tener sobre su arquitectura de poder.

Autor: admin

Fuente: LA LETRA P