"Crónica de una Enfermera en primera persona".
Si mal no recuerdo era el año 2000, Hospital de Área Programa El Bolsón.
Un hecho que permanece en mi mente, y que a pesar de los años, me sigo preguntando algunas cosas, si tal vez fueron desencadenantes al desenlace final .
Ese día me encontraba trabajando en mi servicio ( Sala de Mujeres) y nos avisan que algo había ocurrido con algunos compañeros.
En el Hospital teníamos un SUM (Salón De Usos Múltiples) ubicado en un lugar estratégico. Quedaba en el medio de todos los servicios.
Nos era costumbre reunirnos allí, para tomar algo en algún descanso, también durante la madrugada en el turno noche, cuando ya los pacientes dormían, allí mirábamos tele o simplemente tomábamos mates.
Siempre en alerta y vigilia por los servicios. Íbamos todos a recorrer o si sonaba el timbre de la Guardia, también íbamos en grupo.
Ese día nos llaman al SUM y nos dicen que la ambulancia que había salido con una derivación a Bariloche, había sufrido un accidente, cerca del Mascardi. Habían salido del camino y dado contra un barranco. Todos sufrieron traumatismos, leves algunos, y otros no se sabía bien.
Que habían sido trasladados al Hospital de Bariloche, allí les hicieron las evaluaciones médicas, controles y estudios.
Iba el Chofer, una Médica, mi colega Enfermero, y el Paciente con su familiar.
Imaginen la situación que nos provocaba. En ese entonces y en ese lugar, la comunidad hospitalaria era como una gran familia.
A mí al menos, me puso muy mal, me preocupaba, y solo quería que estén todos bien y no pase a mayores.
Nos iba llegando cada tanto la información, tras los estudios, que la mayoría tenían contusiones, heridas leves, escoriaciones propias de los roces y demás.
Supimos luego que el Enfermero, presentaba unas imágenes que se veían en la tomografía, y eran compatibles con lesiones en las vértebras cervicales.
Permaneció internado allí unos días y luego lo trasladaron al Hospital de El Bolsón.
Me emocioné mucho al verlo llegar. Me ponía en ese lugar.
Venía en camilla con el collar ortopédico, porque ese cuadro que estaba padeciendo, propio del traumatismo, le provocaba dolor, vértigo y mareos.
Ellos viajaban llevando a una persona enferma, que requería de sus cuidados, y ahora eran todos ellos, los que necesitaban ser también cuidados.
Todos íbamos a la Sala de Hombres a verlo. Allí quedaría unos días internado .
El resto de los compañeros y el paciente con su familiar , estaban fuera de peligro.
Viviendo todos ese shock que les llevaría un tiempo procesarlo y sanarlo
Recuerdo su preocupación por todo lo que estaba pasando, de saber que la ART, no le cubría su accidente, porque argumentaban que no habían avisado que viajaban.
Que ellos como Empresa cubrían un radio y un horario solo en la localidad. Las derivaciones no siempre eran reportadas, y éste justo era un caso.
Eso le daba mucha impotencia , lo indignaba, y le hacía mal. Saber que Él estaba trasladando a una persona enferma, que estaba trabajando y para la aseguradora era una cuestión de trámites, de papeles, aunque la prueba era tan triste como real.
Yo siempre me hacia un tiempo para ir a visitarlo, para charlar y ponerme a disposición para lo que necesite.
A Él mucho no le gustaba , decía que era molestia, debía estar en posición de decúbito dorsal ( boca arriba ) y sin poder moverse, por lo que era evidente que había que asistirlo.
Toda su familia venía a verlo, también amigos y compañeros de trabajo.
Un Enfermero reconocido, de muchos años de trabajo y con gran vocación de servicio. Un hombre de unos 40 y tantos años, muy fuerte, resolutivo, algo serio de carácter.
Recuerdo que cuando lo visitaba, notaba su incomodidad, por ahí necesitaba algo y no quería pedir. Yo con una tubuladura de suero, le hice una bombilla flexible y así le daba agua, el té y otros líquidos.
Charlábamos de familias conocidas de Rio Chico, de donde era nativo, y también mi Madre
Antes de salir de mi guardia pasaba otro ratito a verlo y a saludarlo.
Le costó muchísimo su rehabilitación y recuperación, ya no era el mismo.
Caminaba con una rigidez en su cuello y siempre le costaba incorporarse .
Con el tiempo nos hicimos amigos. Compartimos salidas en familia, asados, peñas, y otros festejos.
Me visitó acá en San Antonio y siempre me agradecía que estuve en momentos difíciles, casi sin conocerlo.
Un gran amigo y compañero que hace unos años, enfermó, transitó un periodo muy crítico en su salud y tristemente al tiempo falleció.
Me pregunto.... cuánto habrá afectado todo esto en su psiquis? Habría superado y aceptado, vivir con esa incomodidad o tal vez trauma, que le había quedado como secuela?
Nadie lo sabrá.
Él siempre estará en mi corazón, en mis recuerdos y me quedo con un abrazo fuerte, que nos dimos meses antes, en un viaje que hice a El Bolsón.
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