Rawson ya superó las 72 mil toneladas y crece el debate por lo que deja la zafra
La temporada comenzó el 15 de noviembre de 2025 y, aunque el recurso tardó en ingresar y asentarse en jurisdicción, el ritmo de capturas se consolidó con el correr de las semanas. Unos 90 barcos habilitados, entre flota amarilla y artesanales, sostienen la operatoria, con interrupciones marcadas principalmente por las condiciones climáticas.
Los propios capitanes reconocen que completar bodega este año demanda más tiempo. Se necesitan más lances para regresar con carga suficiente, a diferencia de 2024, cuando en apenas tres lances se llenaban los buques. Aquella zafra superó las 106.000 toneladas y quedó catalogada como récord y atípica; el escenario actual se asemeja más a temporadas históricas previas.
El detalle mensual explica el acumulado. En los 15 días operativos de noviembre se reportaron 14.936 toneladas. Diciembre se convirtió en el mejor mes, con 27.964 toneladas descargadas en Puerto Rawson. En enero se declararon 25.867 toneladas, y hasta el 10 de febrero se sumaron otras 3.956 toneladas, según datos oficiales de desembarques.
El indicador técnico que define la continuidad es la Captura por Unidad de Esfuerzo (CPUE), cuyo parámetro de referencia para evaluar un eventual cierre se ubica en 400 kilos por hora de arrastre. Actualmente el rendimiento está por encima de ese umbral, por lo que se proyecta que la actividad continúe durante buena parte de marzo.
El año pasado la temporada cerró el 15 de marzo, aun cuando todavía quedaba recurso disponible. En esta oportunidad, la mayoría de los armadores sostiene que “se debe mantener abierta la pesquería” mientras los valores técnicos acompañen y el bycatch permanezca dentro de los márgenes recomendados.
Sin embargo, junto a los buenos números emerge un debate que se repite cada año en la capital chubutense. La Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (Cafach) factura cifras millonarias durante la zafra, pero desde distintos sectores locales cuestionan que ese volumen de ingresos no siempre se refleje en un impacto proporcional sobre la economía de Rawson.
La discusión gira en torno al derrame real de la actividad. Si bien miles de empleos directos e indirectos dependen del langostino y la temporada moviliza logística, servicios y consumo, comerciantes y referentes locales advierten que buena parte de la facturación se canaliza fuera de la ciudad, sin traducirse plenamente en inversión o dinamización estructural.
Con la zafra todavía en marcha y números que confirman un rendimiento alto, el interrogante no pasa solo por cuánto se pesca, sino por cuánto queda en el territorio. En una actividad que tiene peso decisivo en la economía de Chubut, la distribución del impacto económico vuelve a instalarse como parte central del debate.
admin
Comentarios
Deja tu comentario