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El proyecto apunta a resolver buena parte del faltante estructural de gas que enfrenta el país durante los meses de mayor demanda invernal.

La iniciativa incluye además trabajos sobre los ductos troncales del sistema regulado, en una intervención integral que busca garantizar que el gas adicional producido en la Cuenca Neuquina llegue efectivamente a los principales centros de consumo, especialmente el Gran Buenos Aires y el norte del país.

En paralelo al inicio de obra, la compañía lanzó dos concursos abiertos para adjudicar la nueva capacidad firme incremental entre los usuarios interesados. La convocatoria contempla tanto el tramo Tratayén–Salliqueló del GPM como el sistema regulado que conecta Salliqueló con el área metropolitana, en línea con las bases y condiciones ya publicadas.

La adjudicación del proyecto se concretó en octubre de 2025 tras una licitación convocada por Enarsa por instrucción de la Secretaría de Energía. La ampliación había sido presentada originalmente como la primera iniciativa privada del sector durante la actual gestión de gobierno, a mediados de 2024. Al resultar único oferente, TGS asumió una inversión cercana a los 700 millones de dólares.

En términos técnicos, los trabajos comprenden la instalación de tres nuevas plantas compresoras en la provincia de La Pampa, ubicadas en Casa de Piedra, Doblas y Chacharamendi. A esto se suma un equipo compresor adicional en la planta existente en Tratayén, Neuquén, lo que permitirá alcanzar una potencia total de 90.000 HP en este segmento del sistema.

Para asegurar que el mayor volumen que llegue a Salliqueló pueda ser transportado hacia las zonas de mayor consumo, el proyecto incluye una obra complementaria sobre el sistema regulado. Se construirán 20 kilómetros de loops paralelos al gasoducto troncal y se incorporarán 15.000 HP adicionales en el gasoducto Neuba III, que será adecuado para operar a mayores niveles de presión.

De acuerdo con el cronograma oficial, la infraestructura estará plenamente habilitada para el invierno de 2027. Ese horizonte temporal es crítico para la planificación energética nacional, ya que el objetivo central es sustituir importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) y gasoil, cuyos costos triplican o quintuplican el valor del gas producido localmente en Vaca Muerta.

El impacto económico proyectado es significativo. Con la ampliación, el gasoducto pasará de transportar 21 a 35 MMm³/d, lo que permitiría un ahorro estimado en 700 millones de dólares anuales en divisas. A ese monto se sumarían cerca de 500 millones de dólares por año en ahorro fiscal, producto de la reducción de subsidios y de la menor dependencia de combustibles importados.

Desde el Gobierno nacional se destacó que el repago de la inversión privada se alcanzaría en un plazo relativamente corto gracias a los ahorros generados por la sustitución de importaciones. En ese sentido, mediante la Resolución 397, la Secretaría de Energía convalidó que la transportista tenga a su cargo no solo la construcción sino también la operación y el mantenimiento de la infraestructura.

El precio ofertado por la empresa para recuperar la inversión y prestar el servicio fue fijado en 0,69 dólares por MMBtu, neto de IVA, un valor que la administración nacional consideró razonable para asegurar la viabilidad económica del proyecto sin trasladar sobrecostos significativos al sistema.

Más allá del transporte, la obra actúa como un motor directo para el upstream de Vaca Muerta. Para abastecer la nueva capacidad de 14 MMm³/d será necesaria la perforación y completamiento de aproximadamente 20 pozos adicionales, lo que implicará inversiones estimadas en 400 millones de dólares en el segmento productivo.

Asimismo, el mainstream deberá acompañar con unos 450 millones de dólares adicionales en plantas de acondicionamiento y tratamiento para procesar el nuevo volumen de gas. De esta manera, la ampliación del GPM no solo mejora la infraestructura de transporte, sino que dinamiza toda la cadena de valor de la industria hidrocarburífera.

Desde la compañía remarcaron que el proyecto es complementario a otros planes de largo plazo, como el Tramo II del Gasoducto Perito Moreno, y que la estrategia actual se centra en maximizar la red existente para lograr costos por metro cúbico más competitivos para el usuario final. Con la obra en marcha, el sistema energético argentino da un paso clave hacia una mayor seguridad de abastecimiento en invierno y hacia la consolidación de saldos exportables en los meses de menor demanda interna.

Autor: admin

Fuente: INFO ENERGIA