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Esa sensación recorre el sistema nervioso del oficialismo y ya nadie atina a negarlo, ni siquiera un atisbo por morigerar el impacto político que supone la ruptura del vínculo entre los fundadores de Juntos, un tándem que garantizó la vigencia del provincialismo desde 2015 hasta hoy.

El acto aniversario de Viedma dejó esta semana una postal de la lejanía entre ambos, ilustrada en la imagen que acompaña esta nota, una foto distribuida por la Secretaría de Medios, la única de cuatro publicadas que retrata al vicegobernador y ex intendente de la capital provincial. Más allá de lo elocuente del retrato (que dice muchas cosas más) los entornos de ambos no aportan calma sino que agigantan las razones del divorcio político.

Así, los escarceos internos en el oficialismo -que son cada más frecuentes- empiezan a tener cuerpo y consecuencias. En lo inmediato, el Gobierno deberá porotear el respaldo que tendrá el proyecto de ley que impulsa la desregulación de las farmacias en Río Negro, ya que hay algunos votos en duda. No todos los legisladores verdes están convencidos de aprobar una norma que abra la puerta a cadenas como Farmacity o Global, en detrimento de los comercios locales. También hay interrogantes sobre el impacto que puede generar en materia de precios y en la salud pública.

La oposición está reuniendo firmas para presentar una ley alternativa y, en caso de no prosperar, votarán en contra de la iniciativa de la administración Weretilneck. Allí se encolumnan los dos bloques peronistas (PJ-NE y Vamos con Todos), el PRO, Cambia Río Negro y Primero Río Negro. No se conoce -por ahora- la posición del legislador de La Libertad Avanza, pero sí que habría entre tres y cinco parlamentarios de Juntos dispuestos a, por lo menos, no participar de la votación.

¿Será que germina un nuevo bloque? Si hubiera una escisión del oficialismo, el vicegobernador tomaría el mismo camino que en la habilitación de la bancada de Cambia Río Negro. Lo único que podría frenar esa apertura es una acción de la Comisión de Labor Parlamentaria, un espacio integrado por todos los presidentes de bloque. De esto también discute Juntos desde hace tiempo: voltear la habilitación de la bancada tortorielista.

Se especuló con que el presidente del bloque de Juntos, Facundo López, podría presentar una moción en ese sentido, contrariando la decisión de Pesatti. Para ello requerirá que los demás jefes acompañen esa jugada. Pero cómo es la historia de los bloques en la Legislatura? La tradición es que siempre la Presidencia del Parlamento avaló la constitución de nuevos espacios. Pasa que muchas veces los partidos que llegan en frentes o alianzas terminan haciendo su camino por separado tras las elecciones. Incluso hubo divisiones en la UCR o el PJ en tiempos de otras mayorías, y eso se tradujo en bloques diferentes.

Un poco de historia. El bloque de Juntos Somos Río Negro se creó en 2014, cuando el partido aún no existía ni había ganado su primera elección, que fue en 2015. Esa bancada estaba presidida por la actual intendenta de Sierra Grande, Roxana Fernández. Fue el respaldo legislativo a Weretilneck (que asumió la gobernación tras la muerte de Carlos Soria) post quiebre con el peronismo. En ese entonces Ariel Rivero dejó la vicegobernación, y asumió Pesatti.

Originalmente, en el 2011, hubo cuatro bloques: Frente para la Victoria, Alianza Concertación para el Desarrollo, Coalición Cívica y PPR. Tras los reacomodamientos, llegaron a 2015: JSRN, Eva Perón, Néstor Kirchner, Acción y Transparencia, Carlos Auyero, Edgardo Castello, Unidos por Río Negro y el PPR. No es el único antecedente, hubo otros quiebres en tiempos de hegemonía radical, donde surgió el «grupo agenda».

Lo cierto es que la posibilidad de una diáspora en el bloque de Juntos debilita al oficialismo, que viene con tensión tras la elección de octubre del año pasado, el debate por la coparticipación municipal y la nueva conducción partidaria.

La semana que pasó el ex intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, viajó a Viedma. Antes, fue recorriendo diferentes ciudades y mantuvo reuniones con jefes comunales, concejales, legisladores y dirigentes del oficialismo para armar un espacio que contenga a los críticos. La vieja guardia resiste el achicamiento del partido, la falta de diálogo, la poca proyección electoral y la concentración del poder en el Triángulo de Hierro.

En la capital provincial se reunió con el vicegobernador. Fue el jueves, donde le planteó que hay legisladores dispuestos a irse del bloque. El viernes, el Gobernador anunció la salida de Gastón Renda del DPA ¿Casualidad? El ex secretario de obras públicas de la municipalidad de Viedma en la administración Pesatti, fue reemplazado por el actual secretario de Energía, Néstor Pérez, un hombre del riñón de la secretaria de Energía, Andrea Confini. Es el segundo recambio en el Departamento Provincial de Aguas. El primer gerente fue Pedro Sánchez, ex presidente de la UCR.

Rutas

El oficialismo acumula preocupaciones, también en la gestión. El tan esperado traspaso de las rutas nacionales llegó, pero sin presupuesto para repararlas, mantenerlas o finalizarlas. Como en los 90′, cuando la dupla Menem-Cavallo delegaba a las provincias las escuelas y los hospitales sin el dinero correspondiente, Milei cede la administración sin coparticipar el impuesto al combustible que, parte de su recaudación, se destina a fideicomisos de infraestructura vial y Vialidad Nacional, para realizar obra pública y mantenimiento.

Según el último registro del Ministerio de Economía de la Nación, a diciembre de 2025 la recaudación por ese tributo fue de más de 4 billones de pesos ($4.278.302.542.000). De ese total, se debió haber invertido en infraestructura del transporte (rutas), infraestructura hídrica (en banquinas) y subsidios al transporte público, mas de un billón de pesos ($1.222.738.861.359). Pero para el Gobierno nacional vale más el superávit. Ese impuesto también derrama en el FONAVI (viviendas) y a los sistemas de energía y vialidad provinciales. De eso, nada de nada.

Sin embargo, desde el 10 de diciembre de 2023 la administración provincial nunca reclamó (o al menos hizo público) por estos fondos.

En Vialidad y el Ministerio de Obras Públicas idean alternativas, pero el panorama no es favorable. La decisión de Nación de no hacer obra pública y atentar contra la industria nacional dejó sin ánimo a los empresarios del sector a participar de las licitaciones. La Casa Rosada quiso avanzar en zonas productivas y viene fracasando, por eso le pasó el problema a los gobernadores. Así y todo avanzarán en un diseño y le pedirán al Gobierno central que con las rutas, les delegue la maquinaria de Vialidad Nacional -muchas cero kilómetro- que están en desuso por el virtual cierre del organismo.

Pero ahora, los vecinos del Alto Valle (Nación solo delegó la 22 y la 151) ya no le reclamarán al presidente Milei y su motosierra por el mal estado de las rutas, sino que ahora ese señalamiento alcanzará a Weretilneck. Por eso, cada día que pase sin avances, será pérdida para el Gobierno rionegrino.

El proceso no es sencillo. No solo hay que conseguir financiamiento para el arreglo y finalización de las obras (que después serán concesionadas), sino que faltan más pasos: hacer un estudio de las trazas, definir qué tramos traspasó Nación, realizar cortes por tramo para licitar, confeccionar los pliegos, llamar a concurso, esperar ofertas, adjudicar y esperar que las obras vayan a buen ritmo. Y como si eso fuese poco, acordar con los intendentes, especialmente los de Cipolletti, Fernández Oro, Allen y Roca, que nunca quisieron el modelo que propuso Nación. Esos municipios quieren la continuidad de la multitrocha de Neuquén.

La información del traspaso de las rutas fue celebrado por casi todo el arco político. Hubo solo una expresión contraria: el bloque PJ-NE advirtió una serie de inconvenientes, uno de ellos, el peaje como doble castigo al mismo ciudadano: «El mecanismo propuesto financia las obras cobrándoselas directamente a quienes ya pagaron el impuesto al combustible para que se hicieran. Primero tributan, después pagan peaje. Y los fondos del tributo original siguen sin aparecer ni rendir cuentas», señalaron.

También hicieron foco en la responsabilidad política de los senadores y diputados libertarios (Enzo Fullone, Aníbal Tortoriello y Lorena Villaverde) por la decisión de Nación. Y advirtieron que en el decreto, la Casa Rosada no solo traslada la gestión operativa, sino que traspasa toda la imputación jurídica del proceso contractual. «La Nación se queda con el activo y le exporta el pasivo a la provincia», indicaron.

Pese a ese aviso, la intendenta de Roca, María Emilia Soria, celebró el traspaso sin más fundamentos que «es un reclamo que venimos realizando hace tiempo». Sin embargo, pidió a Weretilneck priorizar su ciudad, una proclama ingenua frente a la cercanía que esa localidad tiene con Cipolletti, la más beneficiada por la provincia. Si hubiese una reactivación, comenzará por ahí.

En el peronismo surgen dudas por este tipo de posicionamientos «localistas» y «atolondrados», ya que se espera una mirada global de la jefa comunal si pretende gobernar Río Negro. Pero no es el único alerta que surgió. Entre la dirigencia hay una certeza: reproducir la estrategia de octubre, y por ahora ese impulso no estaría en Roca que pretende conducir (desde la mesa familiar) el proceso político del 2027, una idea que no cierra al conjunto de Fuerza Patria. En este contexto señalan que así fue en 2019, y la experiencia fue fallida. Además puntualizan que el espacio es más amplio y diverso, y esperan más sumatorias.

«Falta organización» reclaman los intendentes, que son quienes primero salen a construir territorialidad y esperan más consultas y participación en el armado. Algunos, incluso, advierten que el apellido y el bastión ya no son medida de poder como para imponer condiciones al conjunto. Y sacan los resultado de octubre, donde en Roca se «ganó por poco».

El PRO

Mauricio Macri le devolvió la vida al PRO que venía subsumido y devorado por La Libertad Avanza. Ordenó reactivar la Liga de Legisladores provinciales y encomendó al rionegrino Juan Martín la tarea de revitalizar esa mesa federal. Con ese impulso, el legislador intenta generar -buscando su reelección- una lista de unidad para el 17 de mayo, cuando el partido renueve sus autoridades en la provincia.

El dirigente había quedado abollado tras la mala elección en octubre y por la pérdida de integrantes del bloque, pero ahora ve una oportunidad. Aún reducida, esa bancada tiene poder de fuego e intentará reposicionar al espacio en el escenario provincial y esperar a ver cómo decanta el tiempo. Lo más lógico que es avance en una alianza con «los parecidos», que sería el conglomerado libertario, aunque deberá limar asperezas con Tortoriello.

Sin embargo no tiene apuro. Primero debe ordenar la casa propia para después avanzar en acuerdos. Macri promueve al partido como el «próximo paso» en el camino del cambio, es decir, la sucesión de Milei. Esta semana el industrial Paolo Rocca le transmitió el respaldo del sector para que arme una alternativa electoral en 2027, aún con los retazos que queden de LLA.

Así y todo no se puede descuidar. Un jugada del peronismo lo puede dejar sin silla en el Consejo de la Magistratura. Si los bloques (VcT y PJ-NE) unifican criterio, se quedan con un lugar que por ahora controla con comodidad el oficialismo.

Autor: admin

Fuente: ADN